Taekwondo para cambiar historias: cuando el compromiso se vive en comunidad
- redesautomining
- 26 dic 2025
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A través de su política de RSE, Automining apoya a una academia de taekwondo que entrega formación deportiva gratuita a niños y jóvenes, usando la disciplina como herramienta de inclusión y transformación social.

Para Camilo Alejandro Sazo Cortés, de 26 años, el taekwondo no es solo un deporte. Es una forma de vida, una segunda familia y un espacio de contención que le permitió construir un camino distinto. Hoy, esa experiencia personal se ha transformado en un proyecto comunitario que busca ofrecer a otros niños y jóvenes la misma oportunidad que él tuvo, lejos de la calle y cerca de valores que forman carácter.
Camilo vive con sus padres y sus hermanos, y comenzó en el taekwondo a los 15 años. Desde entonces, la disciplina se convirtió en su hogar. “Para mí el taekwondo es todo. Es una segunda familia, un segundo hogar prácticamente”, relata. Con el tiempo, su compromiso y constancia lo llevaron a asumir un nuevo rol: el de instructor. Fue su propia maestra quien lo impulsó a formar su academia, convencida de su potencial y del impacto que podía generar en otros.
La academia nació con un propósito claro: fomentar el deporte en sectores donde el acceso es limitado y donde el fútbol suele ser la única alternativa visible. Pero, sobre todo, nació para acompañar a jóvenes que enfrentan realidades complejas. “La idea es sacar adelante a chicos que pasaron por lo mismo que yo, por necesidades. Sacarlos de la calle”, explica Camilo.
El trabajo no ha sido fácil, pero los resultados hablan por sí solos. Durante el último año, la academia ha participado en tres a cuatro campeonatos, obteniendo segundos y primeros lugares con sus alumnos. “Han llegado al podio, con su medalla a la casa. Lo han dado todo”, comenta con orgullo. Más allá de los resultados deportivos, lo que Camilo destaca es el cambio en la conducta y en la proyección de los jóvenes.
Uno de los rasgos más significativos del proyecto es su carácter gratuito. Camilo no cobra por sus clases. La participación de los alumnos se sostiene, principalmente, gracias al esfuerzo de sus familias. “Los padres financian todo lo que pueden, pero las implementaciones son muy caras”, señala. Las protecciones básicas pueden superar fácilmente los 30 mil pesos, un monto difícil de asumir para muchas familias, especialmente cuando se requieren varios implementos y renovaciones periódicas.
En ese contexto, el apoyo externo se vuelve fundamental. A través de su Responsabilidad Social Empresarial, Automining decidió respaldar esta iniciativa, alineando su acción comunitaria con valores que la empresa ha definido como centrales: las personas primero, el compromiso social, la disciplina y la formación integral. El apoyo permite aliviar parte de la carga económica y fortalecer un proyecto que genera impacto real en la comunidad.

Para Camilo, este respaldo no es solo material. “Es un apoyo para salir adelante”, afirma. En su relato queda claro que cuando una empresa decide involucrarse, no solo entrega recursos, sino también confianza y reconocimiento a un trabajo que muchas veces se sostiene de manera silenciosa.
La proyección del proyecto es clara. Camilo sueña con ver a uno de sus alumnos llegar a ser seleccionado nacional o alcanzar el cinturón negro, un proceso que puede tomar entre seis y siete años de esfuerzo constante. Pero su visión va más allá del alto rendimiento. “Me veo en una escuela con hartos niños, donde el deporte sea gratuito y donde se fomente algo distinto, no solo fútbol”, explica.
El taekwondo, enfatiza, no se trata solo de competir. Se basa en una filosofía profunda: autocontrol, perseverancia y espíritu indómito. Valores que se reflejan en la vida diaria de los alumnos. “El colegio se ha acercado a hablarme. Me dicen que los niños han cambiado. Eso es lo más importante”, relata.
Ese impacto es el que da sentido al apoyo de Automining. La empresa ha entendido que la Responsabilidad Social Empresarial no se limita a donaciones puntuales, sino que implica respaldar procesos que generan transformación, especialmente cuando están liderados por personas comprometidas y con arraigo local.
Historias como la de Camilo y su academia de taekwondo muestran que el deporte puede ser una herramienta poderosa de inclusión, formación y esperanza. Y que cuando una empresa decide involucrarse desde sus valores, el impacto trasciende lo inmediato y se proyecta en nuevas oportunidades para quienes más lo necesitan.




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