Formación y futuro: Preparar hoy a quienes trabajarán en la minería del mañana
- redesautomining
- 21 ene
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La transformación tecnológica de la minería está redefiniendo el empleo y exige formar hoy a las nuevas generaciones en datos, automatización y competencias digitales para enfrentar el trabajo minero del futuro.

La transformación que vive la minería chilena no es solo tecnológica ni productiva. Es, ante todo, un cambio en las personas que deberán sostener esa industria en los próximos años. Automatización, digitalización, operación remota y análisis de datos están redefiniendo el trabajo minero, instalando un desafío central: preparar a las nuevas generaciones para un escenario laboral radicalmente distinto al del pasado.
En su presentación Minería 2030: nuevas profesiones y oportunidades para Chile, Alfredo Nebreda Le Roy planteó que el futuro del trabajo minero ya no se define exclusivamente en la faena. “El futuro de la minería no se juega solo en la faena, sino en el conocimiento que somos capaces de generar y aplicar”, afirmó, subrayando que la formación técnica y la capacidad de adaptación serán factores decisivos para quienes quieran incorporarse a la industria.
La digitalización de procesos, el control remoto de operaciones, la automatización de equipos y la incorporación de inteligencia artificial han generado una demanda creciente por nuevos perfiles laborales. Analistas de datos mineros, especialistas en inteligencia artificial aplicada, ingenieros de automatización y desarrolladores de sistemas industriales forman parte de un mapa de empleo que exige competencias que, hasta hace pocos años, no estaban asociadas al mundo minero. “Estos perfiles ya no son complementarios; hoy son estructurales para el funcionamiento de una operación moderna”, explicó Nebreda.
Este cambio impacta directamente en la manera en que se debe formar el capital humano. La minería del futuro no requerirá solo operadores, sino técnicos y profesionales capaces de interpretar información, supervisar procesos complejos y tomar decisiones apoyadas en datos. En ese contexto, la seguridad y la salud laboral también evolucionan hacia modelos basados en monitoreo en tiempo real y análisis predictivo. “La prevención dejó de gestionarse solo con procedimientos. Hoy se gestiona con información, tecnología y anticipación”, señaló el CEO fundador de Automining.
La operación remota refuerza esta tendencia. Cada vez más procesos se controlan desde centros especializados, lo que abre oportunidades laborales fuera de la faena tradicional y exige nuevas habilidades en telecomunicaciones, mantenimiento predictivo y gestión de sistemas. “El trabajo minero ya no ocurre únicamente en la mina. Ocurre también en salas de control, centros tecnológicos y equipos distribuidos”, sostuvo.
A esto se suma la incorporación de la sustentabilidad como una dimensión técnica del trabajo minero. La gestión ambiental requiere medición, trazabilidad y análisis permanente, impulsando la formación de perfiles especializados en cumplimiento normativo, eficiencia energética y huella de carbono. “La sustentabilidad pasó de ser un discurso a una competencia técnica que debe aprenderse y gestionarse”, advirtió Nebreda.
La participación de Automining en el encuentro organizado por El Mercurio de Antofagasta reflejó esta mirada integral. Junto a Nebreda asistieron el gerente de Operaciones, Felipe Oñate; el jefe corporativo de Seguridad, Salud Ocupacional y Medioambiente, Luis de la Puente; y la supervisora de Servicio a las Personas, María Verónica Ávila, evidenciando que el desafío formativo atraviesa todas las áreas de la organización.
Más allá de los cargos específicos, la presentación insistió en que el verdadero desafío está en las competencias. Manejo de datos, automatización, comprensión de procesos y habilidades humanas como el trabajo colaborativo y la adaptabilidad serán claves. “La tecnología no reemplaza a las personas; redefine su rol y eleva el nivel de preparación que necesitamos”, concluyó.
Preparar hoy a las nuevas generaciones no es solo una tarea educativa, sino una condición para que la minería chilena siga siendo competitiva, segura y sostenible en el tiempo.
Este escenario plantea un desafío directo para los sistemas de formación técnica y profesional. La velocidad del cambio tecnológico obliga a repensar mallas curriculares, metodologías de enseñanza y vínculos con la industria. En la minería del futuro, la empleabilidad estará cada vez más asociada a la capacidad de aprender, adaptarse y dialogar con la tecnología, más que a un oficio rígido o a una función estática.




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