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Solidaridad organizada: el trabajo silencioso de la Comunidad Enrique Alvear

  • Foto del escritor: redesautomining
    redesautomining
  • 21 ene
  • 3 Min. de lectura

Nacida desde la organización popular y la fe cristiana, la Comunidad Enrique Alvear de Peñalolén ha construido un trabajo sostenido de apoyo social y acompañamiento a familias vulnerables del territorio.

En la comuna de Peñalolén, en Santiago, la Comunidad Enrique Alvear ha desarrollado, a lo largo de los años, una experiencia de organización social marcada por la fe cristiana, la solidaridad y el compromiso con los sectores más vulnerables. Su origen se remonta a un proceso de toma de terrenos que involucró a más de 1.800 familias, las que con el tiempo lograron consolidarse como barrio y como comunidad, articulando vida cotidiana, reflexión espiritual y acción social concreta.


La comunidad lleva el nombre del obispo chileno Enrique Alvear, recordado por su cercanía con los pobres y su compromiso con la justicia social. Inspirados en ese legado, sus integrantes han construido una identidad comunitaria que busca conectar la fe con la realidad social del país, promoviendo valores como la equidad, la paz social y la solidaridad, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad.


Ese trabajo se expresó nuevamente durante el mes de diciembre, cuando se realizó un aporte destinado a apoyar a familias de los sectores Esperanza Andina y Microbuseros de Peñalolén. La iniciativa tuvo como foco responder a necesidades básicas en una fecha particularmente sensible, como es el período previo a la Navidad, reforzando el acompañamiento comunitario más allá de lo simbólico.


Según explicó Katty Silva, encargada de Vinculación con el Medio y Relaciones Comunitarias de Automining, el apoyo fue canalizado de manera directa hacia quienes más lo necesitaban. “Durante diciembre se hizo un aporte a la comunidad Enrique Alvear de Peñalolén, cuyo aporte iba en directo apoyo a las familias más vulnerables de las poblaciones Esperanza Andina y Microbuseros de Peñalolén”, señaló.


La ayuda se materializó en insumos esenciales para el día a día. “Concretamente, la comunidad invirtió los recursos en cajas de mercadería y en seres de primera necesidad, los cuales fueron entregados a estas familias en fechas cercanas a la Navidad”, detalló Silva, explicando que la acción buscó responder a necesidades inmediatas de alimentación y bienestar básico.


El sentido de la iniciativa, agregó, estuvo puesto en el acompañamiento humano y la dignidad. “La intención fue que pudiesen tener una celebración un poquito más agradable”, afirmó, subrayando que se trató de una acción pensada desde la cercanía y el respeto por las familias beneficiadas.


La Comunidad Enrique Alvear ha sido reconocida también por su capacidad de organización y proyección pública. En 2017, sus integrantes escribieron una carta al Papa Francisco como testimonio de su camino comunitario, dando cuenta de una experiencia de fe vivida desde el territorio y en diálogo con los desafíos sociales del país.


En un contexto marcado por la desigualdad y la fragmentación social, iniciativas como esta reflejan el valor de la organización comunitaria y del trabajo colaborativo entre distintos actores. La experiencia de la Comunidad Enrique Alvear de Peñalolén demuestra que la solidaridad, cuando se estructura y se sostiene en el tiempo, puede transformarse en una herramienta concreta para fortalecer vínculos, dignidad y esperanza en los territorios.


Desde la mirada comunitaria, este tipo de acciones adquiere un valor que trasciende lo material. No se trata únicamente de apoyo puntual, sino de fortalecer redes de confianza y cooperación en el territorio. La experiencia de la Comunidad Enrique Alvear demuestra que cuando la organización social se sostiene en el tiempo y se articula con otros actores, es posible generar impactos reales en la vida cotidiana de las personas, especialmente en momentos donde la vulnerabilidad se vuelve más visible.

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