Francisco Lecaros: “Debemos dejar de pensar la minería desde las fronteras nacionales”
- redesautomining
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El presidente de ALMA plantea que América Latina debe integrar conocimiento, innovación y proveedores para transformar su riqueza mineral en desarrollo y liderazgo global.

América Latina tiene bajo sus pies una parte decisiva de los minerales que moverán la transición energética, pero todavía no logra convertir esa riqueza en una estrategia común. El cobre y el litio no reconocen fronteras. Las regulaciones, las inversiones, el conocimiento y las decisiones políticas, sí. Allí aparece la paradoja: el continente puede ser protagonista de la minería del futuro y, al mismo tiempo, continuar actuando como una suma de países que compiten por separado.
Francisco Lecaros, presidente de la Alianza Minera de América Latina (ALMA), propone romper esa lógica. Habla de integrar proveedores, universidades, empresas, capital humano e innovación. Cifra la cartera regional de proyectos en US$293.000 millones y sostiene que Chile y Perú representan un tercio. La cifra, aportada por el propio Lecaros, dimensiona la oportunidad, pero también la distancia entre lo que la región posee y aquello que todavía no construye.
La pregunta no es menor, poseer recursos no garantiza liderazgo, del mismo modo que anunciar proyectos no asegura desarrollo. Entre la riqueza y su impacto en las personas hay una cadena de decisiones que la región todavía debe coordinar.
¿Puede América Latina colaborar sin dejar de competir? ¿Es posible coordinar países con prioridades, reglas y ciclos políticos distintos? En esta conversación, Lecaros responde desde la minería que imagina hacia 2035: conectada, inteligente y sostenible. Sin embargo, el punto de partida no está en las máquinas. Está en la capacidad de trabajar juntos.
—Usted ha señalado que la minería latinoamericana debe avanzar de manera más integrada. ¿Cuál es el principal desafío que enfrenta hoy la región para lograr ese objetivo?
—El principal desafío es dejar de pensar la minería desde las fronteras nacionales y comenzar a verla como una industria latinoamericana con desafíos y oportunidades compartidas. Tenemos los principales recursos minerales del planeta, pero aún trabajamos de manera fragmentada. Integrar conocimiento, innovación, proveedores, capital humano y buenas prácticas permitirá que la región sea más competitiva y tenga una voz más influyente a nivel global. Esa es precisamente la visión que impulsa ALMA. Latinoamérica tiene una cartera de proyectos de US$293.000 millones y Chile y Perú representan un tercio por lo tanto es un valor de tremenda importancia para esa cartera y de esa manera ayudar a superar la pobreza en el continente.

—¿Qué rol espera que cumpla ALMA en la articulación entre empresas mineras, proveedores tecnológicos y centros de innovación?
—ALMA busca ser un puente. Queremos generar un espacio donde la industria, la academia, los emprendedores tecnológicos y las instituciones públicas dialoguen y construyan soluciones de manera conjunta. Nuestro objetivo es acelerar esa conexión para transformar desafíos comunes en oportunidades de desarrollo para toda América Latina.
—Chile enfrenta una transformación tecnológica. ¿Qué tecnologías cree que marcarán la diferencia durante los próximos cinco años?
—Veremos una consolidación de la inteligencia artificial aplicada a la toma de decisiones, la automatización de procesos, la robótica, la operación remota y los gemelos digitales. Pero creo que el verdadero cambio será la integración de estas tecnologías mediante plataformas que permitan operar las faenas de forma predictiva, más eficiente y con menor impacto ambiental. La tecnología dejará de ser un apoyo para convertirse en el núcleo de la gestión minera.
—La continuidad operacional depende cada vez más de las telecomunicaciones y de la infraestructura digital. ¿Qué tan estratégica considera esta área para la minería moderna?
—Hoy las telecomunicaciones son tan importantes como la energía o el suministro de agua. Una operación minera depende de redes seguras, estables y de alta capacidad para controlar equipos remotos, transmitir datos y mantener la continuidad operacional. La infraestructura digital dejó de ser un soporte tecnológico para transformarse en un activo estratégico del negocio.
—Desde su experiencia, ¿cómo pueden las empresas generar una cultura donde innovación, productividad y seguridad avancen de manera conjunta?
—La innovación debe entenderse como una herramienta para hacer el trabajo más seguro y más eficiente, no como un fin en sí mismo. Cuando las personas participan en el diseño de las soluciones, adoptan mejor los cambios. Las organizaciones que liderarán el futuro serán aquellas capaces de construir culturas donde la mejora continua, la seguridad y la innovación formen parte de la misma estrategia.
—Chile y Argentina están viviendo un momento importante en materia de integración minera. ¿Qué oportunidades observa para fortalecer la colaboración entre ambos países?

—Existe una oportunidad histórica para construir un verdadero corredor minero binacional. Ambos países poseen enormes reservas de cobre, litio y otros minerales estratégicos. Compartir infraestructura, conocimiento, proveedores, formación de capital humano e iniciativas de innovación puede generar una plataforma mucho más competitiva para abastecer la transición energética mundial. La integración debe entenderse como una estrategia de desarrollo regional.
—Si tuviera que definir en una frase cómo será la minería latinoamericana hacia 2035, ¿cuál sería?
—“Visualizo una minería latinoamericana integrada, inteligente, sostenible y profundamente comprometida con el desarrollo de las personas, capaz de liderar la transición energética mundial desde la innovación, la colaboración y la creación de valor compartido.”




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