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Chile y Argentina miran la cordillera como eje de integración minera

  • Foto del escritor: redesautomining
    redesautomining
  • hace 4 días
  • 4 min de lectura

El encuentro organizado por El Mercurio y Faro Andes, con el auspicio de Automining, reunió en Los Andes a autoridades y actores públicos y privados para proyectar una minería binacional conectada por logística, puertos, tecnología y confianza.


Durante décadas, la cordillera fue leída como una frontera. Una línea natural que separaba territorios, administraciones y economías. Pero la minería que comienza a proyectarse entre Chile y Argentina obliga a cambiar esa mirada. Lo que antes parecía límite, hoy aparece como un eje de integración.

Ese fue el sentido del encuentro minero internacional “Cordillera que une: Minería binacional y el Paso Los Libertadores como ejes de integración Chile–Argentina”, realizado el 26 de junio de 2026 en el Hotel Inca de Los Andes. La actividad, organizada por El Mercurio y Faro Andes, y auspiciada por Automining, reunió a autoridades de ambos países, representantes del mundo privado y actores vinculados a minería, energía, logística y servicios especializados.

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, situó esta discusión en una historia de largo aliento. Recordó que el marco de cooperación minera entre ambos países se remonta al acuerdo impulsado en 1997 por los presidentes Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Carlos Menem. Pero también advirtió que el escenario actual es distinto.


“Tener y contar con estos instrumentos para poder juntos desarrollar minería y que eso se traduzca también en más beneficios para la gente, los puertos, los caminos, las plantas de tratamiento de agua, de desalinización, de energía, es una oportunidad muy grande”, señaló el ministro. Su planteamiento instala una clave: la integración minera no puede limitarse a la extracción. Debe conectar infraestructura, servicios, empleo y bienestar territorial.

Desde esa perspectiva, el Paso Los Libertadores ocupa un lugar central. No solo como cruce fronterizo, sino como espacio donde se construye confianza. Pérez Mackenna fue claro al definirlo como “la principal conexión entre Chile y Argentina”, una puerta de entrada y salida que permite generar vínculos humanos, comerciales e institucionales. Para la Cancillería, agregó, esa ruta se relaciona directamente con tres pilares: confianza, crecimiento económico y seguridad.


La discusión también alcanzó a los puertos de la región de Valparaíso. “Los puertos no son puertos solo para Chile, son puertos para América”, afirmó, destacando su rol como conexión con Asia, una de las zonas más dinámicas de la economía mundial. Esa mirada amplía el tablero: la minería argentina puede encontrar en Chile una salida natural al Pacífico, mientras el país puede consolidarse como plataforma logística regional.


Desde Mendoza, el gobernador Alfredo Cornejo complementó esa visión con una lectura directa del momento que vive su provincia. Argentina busca acelerar su desarrollo minero, especialmente en cobre y otros minerales, pero sabe que no parte desde el mismo punto que Chile. Por eso, el gobernador planteó la necesidad de asociarse con empresas chilenas que ya cuentan con experiencia acumulada en la industria.


“Ustedes tienen muchas más empresas por el largo recorrido que ha hecho Chile en estos 100 años de hacer minería, y la Argentina no tiene ese recorrido, así que tenemos mucho para asociarnos ahí, hay una oportunidad de negocios”, sostuvo Cornejo. Su frase resume la lógica de complementariedad que cruzó todo el encuentro: Mendoza tiene proyectos, territorio y potencial; Chile tiene experiencia, proveedores, puertos y conocimiento operacional.

El gobernador mendocino explicó además que su provincia busca posicionarse como un hub financiero y minero. Mencionó la calidad de vida de Mendoza, su escala urbana, infraestructura hotelera, universidades y disponibilidad de profesionales como elementos que pueden convertirla en una plataforma atractiva para empresas chilenas interesadas en asociarse con firmas locales.


Si Mendoza avanza en nuevos proyectos de cobre y otros minerales, necesitará servicios de ingeniería, telecomunicaciones, operación, mantenimiento, seguridad, análisis de datos, energía, logística y soporte en terreno. Es precisamente en ese espacio donde empresas como Automining pueden aportar desde su experiencia en gran minería chilena.


La mirada regional fue profundizada por el gobernador de Valparaíso, Rodrigo Mundaca, quien vinculó el encuentro con una continuidad histórica de cooperación entre ambos países. Mendoza necesita acceder al Pacífico y la región de Valparaíso cuenta con una infraestructura estratégica para ese propósito.


Mundaca destacó que Valparaíso dispone de algunos de los principales activos logísticos del país: el puerto terrestre de Los Andes, el puerto de Valparaíso, el puerto de San Antonio y el puerto de Ventanas. Existe una base instalada, pero requiere inversión, modernización y coordinación.


Por eso, el gobernador propuso mirar el eje como un “corredor bioceánico de Aconcagua”. No como una consigna, sino como una estrategia concreta para conectar la producción argentina con el Pacífico Sur y, desde ahí, con Asia. Sin embargo, Mundaca también fue explícito en los desafíos. Planteó la necesidad de avanzar en interoperabilidad aduanera, reducir trámites, incorporar inteligencia artificial para monitoreo y seguridad, fortalecer el puerto terrestre de Los Andes y transformar ese espacio en un verdadero sitio de transferencia de carga.


Uno de sus énfasis más relevantes fue el transporte ferroviario. Su argumento combina eficiencia, competitividad y sustentabilidad: mover carga por ferrocarril permite reducir dependencia de combustibles fósiles y disminuir impactos ambientales asociados al transporte pesado.


El encuentro dejó así una conclusión evidente: la integración no depende solo de voluntad. Depende de obras, estándares, interoperabilidad, tecnología, planificación territorial y capacidad de ejecutar acuerdos. La oportunidad existe, pero no se aprovechará automáticamente. Requiere liderazgo, inversión y una mirada común.

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